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lunes, 3 de diciembre de 2012

LA PLANTA DE LAS RAMAS DE ORO
Raquel Bermúdez

   Hace millones de años en un pueblo pobre vivía un matrimonio que casi no tenían para comer. Tenían un hijo que se fue a vivir a una ciudad más rica para no acabar como sus padres. Iba a veces a visitarlos y les daba algo de dinero. Los padres, Pepe e Isabel, esperaban la visita de su hijo, Manuel.
   Manuel, fue a visitarles, pero esta vez les traía una planta. Los padres estaban extrañados, nunca les había traído algo igual. Pepe e Isabel cuidaron de la planta hasta que empezó a crecer una rama dorada, ¡era oro! Los padres llamaron a su hijo, porque gracias a él se podían hacer ricos. Fueron a vender el oro al mercado del pueblo, cada vez crecían más las ramas, y más ricos se hacían. Con la planta viajaron y jamás la dejaron sola.

DANIEL
Anthony Moreno Delli Gatti


Hace unos años un niño llamado Daniel sacaba malas notas y se escapaba del colegio.
- ¡Como sigas así te echaré de casa! -gritó el padre enfadado.

El niño no le hizo caso y el padre le echó de casa.
-Ahora ya no pegas, Vagabundo. - dijeron los niños tirándole barro y piedras.

Hasta que le dieron con el barro en el pelo y con las piedras en los ojos. Los niños vieron que le habían dado en los ojos y se escaparon; le dieron tan fuerte en los ojos con las piedras que se quedó ciego y el barro no se lo podía quitar del pelo porque no podía ver donde estaba el agua. Los niños ahora le decían:
-Pelo de mierda.

Hasta que un día se arrancó el pelo.
Ahora el niño temblaba de dolor pero los niños siguieron durante una semana diciéndole cosas hasta que una niña llamada María le ayudó. Él le preguntó dónde estaba el mar y si podía llevarle. Ella dijo que sí. Cuando se lo dijo, él se metió en el mar y se ahogó sin que ella pudiera retenerlo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012


LEYENDA
Luis Caparrós

Una vez había una familia muy pobre que vivían de su huerto. El hijo apenas comía y no tenían dinero. El padre, Pepe, estaba siempre en el huerto y su madre, Laura, limpiaba la casa. Pero un día unos familiares le mandaron una carta:

"Como sabemos que lo estáis pasando mal os mandamos este regalo. Espero que salgáis de como lo estáis pasando".
 
La carta contenía unas semillas de árbol.

-Laura, ¿tú qué crees que será esto?

-Semillas, pero ¿para qué sirven?

-No lo sé pero vamos a plantarlas.

-De acuerdo.

Las plantaron y esperaron cinco meses. Ese día lo recogieron y vieron billetes por todos lados. Con ese dinero ayudaron a su familia y a muchos pobres.