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lunes, 3 de diciembre de 2012

LA PLANTA DE LAS RAMAS DE ORO
Raquel Bermúdez

   Hace millones de años en un pueblo pobre vivía un matrimonio que casi no tenían para comer. Tenían un hijo que se fue a vivir a una ciudad más rica para no acabar como sus padres. Iba a veces a visitarlos y les daba algo de dinero. Los padres, Pepe e Isabel, esperaban la visita de su hijo, Manuel.
   Manuel, fue a visitarles, pero esta vez les traía una planta. Los padres estaban extrañados, nunca les había traído algo igual. Pepe e Isabel cuidaron de la planta hasta que empezó a crecer una rama dorada, ¡era oro! Los padres llamaron a su hijo, porque gracias a él se podían hacer ricos. Fueron a vender el oro al mercado del pueblo, cada vez crecían más las ramas, y más ricos se hacían. Con la planta viajaron y jamás la dejaron sola.

LA CASA MALDITA
Ainhoa Chicón, Nerea Chicón y Raquel Bermúdez
 
   En un desconocido pueblo habia una casa que tenia la fama de ser escalofriante. Los padres no querian hablarles de aquella casa para que no se asustaran.
   Era 31 de octubre, Halloween, y los niños estaban impacientes; tenían una ruta para recorrer los hogares, incluida la casa escalofriante. Se situaba en el cementerio, ellos no la conocían.
   Los niños iban disfrazados por la calle pidiendo chucherías, dejaron la casa terrorífica para el final, para ellos era la mejor, claro que ellos no sabían que... ¡la casa era escalofriante!
   Cuando pegaron se abrió la puerta. La casa era más grande de lo que parecía, los niños aún así decidieron entrar. Fueron a la cocina para haber si había caramelos. Como no había, fueron al salón a ver si había alguien .No, no había nada solo sofás rotos y muy destrozados. Los niños se quedaron encerrados, no había forma de salir, había un montón de sitios desconocidos.  De pronto, una sombra se dirigió para ellos.
   Cuando amaneció, los padres no sabían donde se encontraba, se temían lo peor, que hubiesen quedado atrapados en aquella casa maldita.
   Los padres se colocaron frente a la casa, se abrió la puerta...Entraron... Se cerró la puerta y... ¡encerrados!
   Había un niño, con el cuello ensangrentado, no reconocía a sus padres, estaba inconsciente, no sabían cómo hacerle volver a la vida. De pronto, oyeron un ruido, y uno de los padres cayó al suelo, los demás salieron corriendo aterrorizados, querían salir de la casa pero no sabían cómo.
   Se vieron unas cuantas sombras, ¡eran los niños!
   Tenían que pensar algo, sacaron los móviles, pero no tenían cobertura. Apareció la sombra de nuevo, cada vez se acercaba mas, de pronto... ¡gritaron todos! No podían soportar más. De uno en uno, cada cinco minutos, desaparecía alguien. Primero a los niños, el último que quedó, intentó escapar, pero no pudo, la sombra lo mató a un paso de la puerta. Y ya nadie se atrevía a entrar en aquella casa.