LA
CASA MALDITA
Ainhoa Chicón, Nerea Chicón y Raquel Bermúdez
En
un desconocido pueblo habia una casa que tenia la fama de ser
escalofriante. Los padres no querian hablarles de aquella casa para
que no se asustaran.
Era
31 de octubre, Halloween, y los niños estaban impacientes; tenían
una ruta para recorrer los hogares, incluida la casa escalofriante.
Se situaba en el cementerio, ellos no la conocían.
Los
niños iban disfrazados por la calle pidiendo chucherías, dejaron la
casa terrorífica para el final, para ellos era la mejor, claro que
ellos no sabían que... ¡la casa era
escalofriante!
Cuando
pegaron se abrió la puerta. La casa era más grande de lo que
parecía, los niños aún así decidieron entrar. Fueron a la cocina
para haber si había caramelos. Como no había, fueron al salón a
ver si había alguien .No, no había nada solo sofás rotos y muy
destrozados. Los niños se quedaron encerrados, no había forma de
salir, había un montón de sitios desconocidos. De pronto, una
sombra se dirigió para ellos.
Cuando
amaneció, los padres no sabían donde se encontraba, se temían lo
peor, que hubiesen quedado atrapados en aquella casa maldita.
Los
padres se colocaron frente a la casa, se abrió la
puerta...Entraron... Se cerró la puerta y... ¡encerrados!
Había
un niño, con el cuello ensangrentado, no reconocía a sus padres,
estaba inconsciente, no sabían cómo hacerle volver a la vida. De
pronto, oyeron un ruido, y uno de los padres cayó al suelo, los
demás salieron corriendo aterrorizados, querían salir de la casa
pero no sabían cómo.
Se
vieron unas cuantas sombras, ¡eran los niños!
Tenían
que pensar algo, sacaron los móviles, pero no tenían cobertura.
Apareció la sombra de nuevo, cada vez se acercaba mas, de pronto...
¡gritaron todos! No podían soportar más. De uno en uno, cada cinco
minutos, desaparecía alguien. Primero a los niños, el último que
quedó, intentó escapar, pero no pudo, la sombra lo mató a un paso
de la puerta. Y ya nadie se atrevía a entrar en aquella casa.
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